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Budismo vs. Sintoísmo

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Se calcula que en Japón existen unos 86,000 templos y unos 95,000 santuarios pertenecientes al budismo y el shintoismo respectivamente. Ambas son las creencias más extendidas en el archipiélago, siendo el shintoismo, una religión nacida en estas islas, la que cuenta con mayor cantidad de seguidores: unos 85 millones.

Por su parte, el budismo que llegó al país desde la India y la China es la segunda mayor religión del archipiélago con unos 77 millones de seguidores. El cristianismo es la tercera religión en importancia pero a mucha distancia de las dos anteriores, ya que solo cuenta con unos 4 millones de fieles. Luego de los seguidores de Cristo el resto de religiones que se profesan en el archipiélago se incluye dentro de la categoría “otros” en las estadísticas, y suman unos 15 millones de personas.

A ojo de buen cubero y sumando la cantidad de seguidores de las diversas religiones, veremos que la cifra escala hasta los 181 millones de creyentes, una cantidad ciertamente extraña ya que en Japón viven poco más de 120 millones de personas.

La respuesta a este acertijo no es para nada matemático, y radica más bien en un hecho cultural: muchos japoneses profesan a la vez, más de una religión, principalmente el budismo y el sintoísmo, dos creencias que conviven plenamente en el archipiélago en todos los niveles de la vida diaria, no desde ahora, sino desde hace ya varios cientos de años. Esta convivencia nos regresa al hilo principal de este artículo y nos motiva a preguntarle, amable lector: ¿sabe usted diferenciar un templo budista de un santuario sintoísta?

Precisiones

La pregunta con la que termina el párrafo anterior es válida, porque al haber convivido desde hace siglos, ambas religiones tienen lugares sagrados (templo o santuario) parecidos. Incluso se dan casos en los que hay un pequeño templo dentro de un santuario y viceversa, ello debido al sincretismo religioso de ambas filosofías. Es decir, a la flexibilidad que tienen ambas doctrinas para conciliar las creencias propias con las ajenas.

Pero si se quiere encontrar diferencias básicas inequívocas (pero no infalíbles) entre templo y santuario, lo primero sobre lo que hay que poner atención es en el nombre del lugar que se piensa visitar, ya que en kanji, la denominación de templo budista se escribe con “ji”, una terminación que se pronuncia “dera” o “tera” como por ejemplo el famoso templo de Asakusa (Tokio) Senso-ji.

Por su parte, el santuario budista se le denomina con la terminación “jingu” que se puede pronunciar “jinja”, como por ejemplo el santuario Meiji-jingu ubicado en el corazón de Tokio o Heian Jingu, en Kioto.

Sin embargo, nos gustaría recalcar que esta regla no siempre se cumple, ya que hay templos budistas importantes como el Byodoin en cuyo nombre no figura la terminación “ji”, así como santuarios sintoístas igualmente importantes como el Fushimi Inari en cuyo nombre no se agrega la palabra “jinja” o “jingu”.

Estructuralmente hablando, un santuario sintoísta siempre tendrá una “puerta de entrada” llamada “torii”, mientras que un templo budista no dejará de tener una gran campana o los famosos guardianes (shitenno), estátuas de forma humana con aspecto de diablos para espantar a los malos espíritus.

En el caso de los templos budistas, estos también tienen un estilo de entrada, pórtico o puerta llamada mon. Son estructuras enormes de madera en las que generalmente se encuentran los guardianes, uno a cada lado. Pero también hay entradas sin guardianes, templos que tienen más de una de estas puertas y templos que no las tienen. Estas diferencias de estilo se deben en parte, a las distintas época en la que fueron construidos los templos.

Otra buena guía para diferenciar entre uno y otro recinto sagrado, es la arquitectura de los edificios y construcciones: un templo budista por lo general tendrá una pagoda de tres a cinco pisos (grande o pequeña) y un aspecto sencillo basado en la filosofía wabi-sabi, la cual pregona lo austero, modesto y natural.

Un santuario sintoísta en cambio es más colorido, con detalles “imperiales” y diseños más trabajados. Esto se debe fundamentalmente a que como ya se mencionó líneas arriba, el sintoísmo es una religión que nació en Japón, y si bien tiene dentro de sus dioses (kami) tiene muchos relacionados a la naturaleza, hasta 1946 (después de que Japón perdiese la Segunda Guerra Mundial), el emperador era considerado un dios sintoísta, de allí la influencia en los colores y diseños.

Derivado del punto anterior, es decir de la antigua divinidad del emperador, se deduce otro elemento que hará sencillo identificar un templo budista de un santuario sintoísta: un templo tiene monjes que visten de forma bastante sencilla y aústera; un santuario tiene sacerdotes con trajes coloridos y más elegantes y trabajados.

Otro detalle que facilitará la identificación del lugar sobre el que estamos parados, es que en un templo budista, su nombre lo dice, se le rinde tributo a Buda o a diversos Bosatsu (el estado anterior al Buda), y lo más probable es que en el recinto exista una imagen o estatua suya o de alguna otra divinidad. Paralelamente, el sintoísmo piensa que los dioses, ya que tienen muchos, estan en todas partes (en la naturaleza principalmente, en el cielo, el aire y la tierra), de allí que no tenga figuras, estatuas o imágenes de un dios en particular, sino un altar (kamidana) donde se les rinde culto, y donde estos dioses están representado por un objeto.

 Adicionalmente a todo lo mencionado, existen dos elementos que nos indicaran claramente, si estamos en terrenos de Buda o de la religión nativa de estas islas. En el caso del dios llegado de Japón desde la India, una forma de rendirle tributo es quemando incienso en su nombre, un ritual que también significa purificación antes de ingresar al recinto sagrado y que no se practica en ningún santuario.

Pero si en el budismo purifica el fuego, en el sintoísmo lo hace el agua. Por ello, en un santuario se encontrará siempre la tradicional fuente de agua con cucharones de bambú, que los fieles y visitantes utilizan para purificarse enjuagándose la boca y lavándose las manos. Esta fuente también existe en algunos templos budistas, pero en el caso de los recintos sintoístas, la fuente siempre se encontrará antes de cruzar la entrada torii.

Sincretismo

La necesidad de aprender a diferenciar entre templos y santuarios, se origina en el sincretismo religioso en el que se encontraban inmersas ambas religiones hasta la era Meiji, cuando oficial y prácticamente budismo y sintoísmo fueron separados.

Sin embargo, este sincretismo ha dejado sus huellas en las prácticas de ambas religiones que ahora comparten cosas como los omikuji o papeles de la fortuna; las tabletas de la suerte o ema donde los fieles escriben sus deseos y pedidos a los dioses; o los omamori o amuletos, que es una fusión directa de ambas religiones y que actualmente se encuentran en templos y santuarios.

Este sincretismo religioso, es también el responsable directo de que en Japón haya 181 millones de creyentes de las diversas religiones pero solo 128 millones de habitantes, la explicación con la que abrimos este artículo. Es decir, de que para un japonés sea totalmente normal ser sintoísta y budista a la vez, o al menos seguir prácticas de ambas creencias.

Mercado Latino
Redacción