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La situación de los extranjeros en Kumamoto un año después de los potentes terremotos

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El 14 de abril se cumplió un año de los dos grandes terremotos que sacudieron Kumamoto y las prefecturas aledañas en el suroeste de Japón. NHK pidió a Hiromitsu Yagi, secretario general de la Fundación Internacional de Kumamoto, que relate la situación de los extranjeros en esa zona doce meses después de la catástrofe.

Yagi le dijo a NHK que, tras los dos seísmos, la mayoría de estudiantes y otros ciudadanos extranjeros que estaban en Japón de manera temporal abandonó la ciudad de Kumamoto. Algunos regresaron a sus casas en Kumamoto, pero muchos volvieron mucho después. Actualmente, hay cerca de 4.500 extranjeros residentes en Kumamoto, casi la misma cifra que había antes de los terremotos. En cuanto a los estudiantes foráneos, muchos estudian allí solo durante un par de años, así que algunos de los que están ahora no experimentaron la catástrofe.


Por otro lado, el número de turistas de otros países cayó hasta un 90 % en algunas zonas poco después de los sismos, aunque el número de viajes en grupo fue recuperándose poco a poco desde octubre de 2016. Ahora la ciudad de Kumamoto recibe prácticamente el mismo número de viajeros extranjeros que antes de abril del año pasado. Sin embargo, el número de turistas solo se ha recuperado en torno al 60 % con respecto a la cifra registrada antes de los terremotos en Aso y en otras zonas gravemente afectadas de la prefectura.

La población de la ciudad de Kumamoto es de unos 700.000 habitantes y la proporción de residentes extranjeros en el total, que están esparcidos por toda la urbe, es mucho menor que la media nacional en Japón. Antes del desastre, dice Hiromitsu Yagi, en el Centro Internacional de Kumamoto solían hacer simulacros de evacuación en caso de emergencia para extranjeros solo una vez al año, aproximadamente. Añade que, según ha oído decir, muchos extranjeros tenían miedo y estaban preocupados cuando tembló la tierra y, a la confusión, se añadieron problemas derivados de la diferencia de idiomas y de cultura. Algunos, en cambio, le dijeron que estaban sumamente conmovidos con los japoneses, ya que durante el año tras el desastre estaban deseosos de ayudarlos.


Sin embargo, también hay algunos problemas. La información errónea que se propagó a través de una comunidad extranjera que tenía pocos vínculos con la sociedad japonesa provocó reacciones de pánico. El analista dice que se enteraron de que muchos residentes extranjeros estaban aislados y no tenían a dónde ir. Actualmente tienen planes de empezar una clase de idioma japonés que esperan que sirva de puente entre los japoneses y la población de extranjeros en la localidad. Según algunos informes, los japoneses suelen pensar que tienen que hablar con los extranjeros en inglés y se pierden la oportunidad de comunicarse con ellos porque se cohíben al no tener seguridad en ese idioma. En opinión del analista, se puede construir una sociedad que no deje de lado a los residentes extranjeros, sino que se integren más conforme los japoneses conozcan mejor su situación, y que, a su vez, estos se acerquen más a esas personas de otros países a través de las nuevas clases de japonés.
Resumen: NHK
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