Inicio JAPON Un minuto de silencio por las víctimas de Hiroshima

Un minuto de silencio por las víctimas de Hiroshima

Compartir

Japón conmemorará el 73 aniversario de la primera bomba atómica estadounidense sobre la ciudad de Hiroshima con una ceremonia, hoy, a la que han asistirán algunos supervivientes y el primer ministro del país, Shinzo Abe.

Se estima que miles de personas guardarán un minuto de silencio en memoria de las víctimas a las 08;15 de hoy lunes 6, la hora en que la aviación estadounidense lanzó la primera bomba atómica sobre la ciudad al este del país, en agosto de 1945. La deflagración mató en el momento a miles de habitantes, y durante el resto del año perdieron la vida otros 140,000. Días después, Estados Unidos lanzó una segunda bomba sobre Nagasaki, en la isla de Kyushu.

Japón capituló el 15 de agosto poniendo fin a la Segunda Guerra mundial.

El ataque nuclear fue ordenado por el presidente estadounidense Harry Truman quien el 9 de agosto, momentos antes de que explotara el segundo ingenio sobre Nagasaki, dijo : ” El mundo puede constatar que hemos lanzado la primera bomba atómica sobre Hiroshima, ganándole a Alemania la carrera de su descubrimiento. La hemos utilizado para acortar la angustia de la guerra, para salvar la vida de miles y miles de jóvenes estadounidenses. Seguiremos empleándola hasta que hayamos destruido completamente los medios de guerra japoneses”.

Antes de la Segunda Guerra mundial, el ejército estadounidense estaba muy preocupado porque se sabía que los nazis estaban intentando fabricar una bomba de potencia desconocida, gracias al principio de fisión nuclear. Con el deseo de tomarles la delantera, el presidente Roosevelt inauguró en 1942 un programa secreto de puesta a punto de la Bomba A. En el momento en que en Estados Unidos finalizaban la fabricación de la Bomba, la Alemania nazi se disponía a capitular sin condiciones. Solo Japón seguía siendo una amenaza para EE.UU, aunque su potencia militar, industrial y científica era muy inferior a la germana. Pese a ello, y dirigido por generales dispuestos a llegar hasta el final (el suicidio de varios de ellos tras la derrota), Japón se empeñó en una resistencia desesperada.

Según la información del sitio de historia Herodoto, la bomba atómica tiene tres efectos devastadores. En la primera millonésima de segundo, la energía térmica es liberada en la atmósfera y transforma el aire en una bola de fuego de alrededor de un kilómetro de diámetro y varios millones de grados de temperatura que planean  durante algunos segundos sobre el objetivo. En tierra, la temperatura alcanza varios miles de grados en el lugar del impacto. En un área de 1 kilómetro se vaporiza todo y queda reducido a cenizas. Hasta unos 4 kilómetros del epicentro arden espontáneamente edificios y personas. Los seres vivos situados en un área de hasta 8 kilómetros sufren quemaduras de tercer grado.

Tras el calor, llega el efecto de la onda de choque: engendrada por la enorme presión debida a la expansión de los gases calientes, progresa a una velocidad de casi 1000 kilómetros por hora, parecida a un muro de aire sólido que deja todo reducido a polvo en un área de 2 kilómetros. De los 90 000 edificios de Hiroshima, destruyó completamente 62 000.
El tercer efecto, desconocido en 1945, es el más específico de la Bomba pero el menos letal: la aparición de sucesivos cánceres, entre ellos muchas leucemias, en los días, meses e incluso años siguientes.

Terminada la Segunda Guerra mundial –explica la Wikipedia- el mundo entero conoció el temor de un apocalipsis nuclear. Sólo unos pocos pensadores, como Albert Camus, se dieron cuenta del alcance del cambio que iba a provocar en el mundo la explosión de Hiroshima.