En el mes de Enero de 2004, una estudiante (tenía 21 años) de la Universidad de Ibaraki fue hallada muerta en Miho-mura, prefectura de Ibaraki.


Según la policía, la estudiante fue llevada en un auto cuando estaba en la calle, luego fue violada y asesinada.

En Septiembre de 2017 la policía arrestó a un residente de la prefectura de Gifu de nacionalidad filipina, Lampano Jerico Mori (37 años). La policía dio con el paradero de Lampano por el ADN detectado en el cadáver de la víctima. Lampano ya fue sentenciado a la cadena perpetua en el juicio.

Pero aparte de Lamparo, 2 filipinos más (uno de 18 años y otro de 19 años) que participaron en este crimen. Ambos salieron de Japón, por eso la policía japonesa emitió la orden de detención de estos dos y los buscaba la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal).

Ahora uno de ellos, el que tenía 18 años cuando ocurrió el hecho, entró en contacto con la policía de Ibaraki y dijo que viajaría a Japón a fin de presentarse ante la policía. El hombre actualmente tiene 33 años, vino a Japón por primera vez en 2003 para vivir con su madre, sin embargo regresó a Filipinas al poco tiempo después de cometer el hecho y luego vivía en su país. El hombre llegaó al Aeropuerto de Narita anoche y fue arrestado.